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CenaAlmuerzo

Lubina a la sal con verduras asadas

La costra de sal sella el pescado y lo cuece en su propio jugo. Aparatoso de montar y espectacular de abrir.

Preparación
25 min
Cocción
45 min
Dificultad
difícil
Raciones
2

Tiempo total: 70 minutos

Ingredientes

Para 2 raciones

  • Merluza600 g
  • Pimiento rojo200 g
  • Cebolla150 g
  • Berenjena200 g
  • Aceite de oliva virgen extra25 ml

Utensilios

Tenlos a mano antes de encender el fuego.

Dos bandejas de hornoBol grandeCuchilloTablaBrocha

Elaboración

  1. 1

    Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo y coloca las dos bandejas en alturas distintas.

  2. 2

    Corta el pimiento, la cebolla y la berenjena en tiras de dos centímetros, mézclalos en el bol con el aceite y sal y extiéndelos en una bandeja.

  3. 3

    Mezcla en el bol un kilo de sal gruesa con 100 ml de agua hasta obtener una textura de arena mojada que mantenga la forma al apretarla.

  4. 4

    Extiende una cama de sal de un dedo de grosor en la segunda bandeja, del largo del pescado, y apoya el pescado limpio encima sin escamar.

  5. 5

    Cubre el pescado con el resto de la sal, apretando con las manos para sellar todos los huecos y dejando la cabeza y la cola asomando.

  6. 6

    Hornea las dos bandejas 45 minutos las verduras y 25 minutos el pescado, metiéndolo cuando a la verdura le queden 25.

  7. 7

    Comprueba el punto clavando un cuchillo por el lomo a través de la costra: debe salir caliente al apoyarlo en el labio.

  8. 8

    Rompe la costra con el mango del cuchillo golpeando de un extremo a otro, retírala en bloques y saca los lomos apartando la piel, que se lleva la sal pegada.

Por ración

Calorías
428 kcal
Proteína
54 g
Carbohidratos
19 g
Grasas
15 g

Calculado sobre las cantidades de arriba. Dentro de NutriPlan estas cantidades se ajustan a tus calorías y a tu objetivo de proteína, así que tu ración puede no ser exactamente esta.

Consejos

  • El pescado va sin escamar: la piel y las escamas son la barrera que impide que la sal lo penetre.
  • Si la sal queda seca no se compacta y se cuela hasta la carne: tiene que apelmazarse al apretarla en el puño.