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AlmuerzoCena

Pechuga de pollo rellena de acelgas y queso con salsa reducida

Pollo abierto en libro, relleno y sellado, con una salsa hecha del propio jugo de la sartén.

Preparación
20 min
Cocción
35 min
Dificultad
difícil
Raciones
1

Tiempo total: 55 minutos

Ingredientes

Para 1 ración

  • Pechuga de pollo180 g
  • Acelgas100 g
  • Queso curado30 g
  • Arroz integral70 g
  • Aceite de oliva virgen extra10 ml

Utensilios

Tenlos a mano antes de encender el fuego.

CazoColadorSartén con tapaPalillosCuchillo

Elaboración

  1. 1

    Pon el arroz con el doble de su volumen de agua y sal en el cazo, tápalo y cuécelo a fuego bajo 15 minutos.

  2. 2

    Abre la pechuga en libro con el cuchillo, sin llegar a separarla del todo, y ábrela como un libro.

  3. 3

    Calienta un poco de aceite en la sartén y saltea las acelgas hasta que se marchiten, un par de minutos, y déjalas templar.

  4. 4

    Ralla el queso curado y mézclalo con las acelgas.

  5. 5

    Rellena la pechuga con la mezcla, ciérrala y sujétala con un par de palillos para que no se abra.

  6. 6

    Calienta el resto del aceite en la sartén a fuego fuerte y sella el pollo 3 minutos por cada cara, hasta que esté dorado por fuera.

  7. 7

    Baja el fuego, tapa la sartén y termina 10 minutos, hasta que el centro esté hecho y el jugo salga transparente al pincharlo.

  8. 8

    Retira el pollo y deja reposar 3 minutos antes de cortarlo, quitando los palillos.

  9. 9

    En la misma sartén con el jugo que ha quedado, añade medio vaso de agua y deja reducir 3 minutos, hasta que espese.

  10. 10

    Sirve el arroz, el pollo cortado en rodajas y la salsa reducida por encima.

Por ración

Calorías
685 kcal
Proteína
56 g
Carbohidratos
56 g
Grasas
26 g

Calculado sobre las cantidades de arriba. Dentro de NutriPlan estas cantidades se ajustan a tus calorías y a tu objetivo de proteína, así que tu ración puede no ser exactamente esta.

Consejos

  • Sujetar el relleno con palillos es lo que evita que se escape el queso mientras se sella la carne.
  • El jugo que queda en la sartén después de sellar y tapar es la base de la salsa: no se limpia entre un paso y otro.